
Nuestro modelo es constructivista, el cual considera al estudiante como un constructor activo de su propio conocimiento a través de la interacción con su entorno. El mismo que se sustenta en las teorías educativas que sostienen que el aprendizaje es un proceso en el que el individuo construye significados y conceptos basados en su experiencia previa, sus conocimientos previos y la interacción con el entorno social y cultural. Este enfoque pedagógico subraya la importancia de que los estudiantes participen activamente en su aprendizaje, desarrollando habilidades críticas y de resolución de problemas en entornos colaborativos. En la actualidad este enfoque adquiere aún más relevancia, ya que el acceso a la información y la tecnología ha transformado la forma en que los estudiantes aprenden y acceden al conocimiento.
La educación basada en el constructivismo fomenta la creatividad, la innovación y el pensamiento crítico, preparando a los estudiantes para enfrentar los desafíos de un mundo cada vez más complejo y globalizado. Por lo que este enfoque permite aportar los criterios fundamentales para preparar a los estudiantes para un futuro cambiante y desafiante. Este enfoque promueve un aprendizaje activo y autónomo, incentivando a los alumnos a desarrollar su capacidad de pensamiento crítico, habilidades de resolución de problemas y competencias para el trabajo en equipo.